Camilo, no puedo vivir sin ti. Fue como si lo sacudieran con violencia. Camilo cerro la puerta, se acerco a ella y la beso. Como si en ambos ardiera una llama, el beso se alargo mas de lo que Camilo esperaba.
Camilo, Susana espera. No quiero hacer algo de lo que nos podamos arrependir mas adelante. Si nos seguimoa besando asi, esto pasara a otro termino. Susana hagamos lo que nuestro corazon nos dice no oprimamos mas este amor. Su amor por Susana era tan grande que sentia que su corazon se le iba a salir del pecho. le da un beso suave, pero bien intenso Susana lo tomó de la cintura y Camilo aprovechó para envolverla entre sus brazos, la abrazaba de manera que ella se sintiera tranquila, protegida, él no quería hacerle daño, al contrario, independientemente de cómo resultaran las cosas, Camilo sentía respeto y admiración por Susana y quería cuidarla, pero lo que esa mujer tan divina le provocaba, lo hacía rendirse a ella. Los labios no dejaban de juntarse y eso los fue perdiendo a los dos, que comenzaban a entender qué era lo que les estaba sucediendo...
Mientras lo besaba, Susana acariciaba el rostro de Camilo, buscando el contacto de su piel.
Camilo la besaba y sus manos recorrían a Susana con una excitación desbordada. No sabes lo que he soñado con hacerte mía una y otra vez... Susana Le aflojó la corbata y abrió unos pocos botones de la camisa Me estoy quemando por dentro. Besó el pecho de su novio, deleitándose con el sabor de la piel de Camilo.
Susana se acercó un poco más a Camilo y se frotó contra su cuerpo. Deseaba que se rozaran por todas partes. Sentía los senos henchidos. Quería que él se los tocara, allí y entre las piernas, donde la necesidad era más intensa. Camilo la agarró por las caderas para unirla más a él. Tenía una potente erección. Al notarlo, Susana se excitó aún más. Cerró los labios para aprisionarle la lengua y sorbió suavemente.
Cuando lo soltó, Camilo se apartó lo
suficiente para poder besarle la mandíbula y luego el cuello. Las sensaciones
le pusieron la piel de gallina y las piernas empezaron a temblarle. Si no
hubiera estado abrazada a él, la necesidad que sintió en aquellos momentos,
habría hecho que se desmoronara en el piso.
Sin dejar de besarlo, agarró la camisa que
él llevaba puesta y se la sacó de los pantalones. Acariciándole el labio
inferior con la lengua, le deslizó las manos por debajo de la camisa y le tocó
el vientre y el torso. Camilo la reclamó con un beso tan profundo que Susana pensó
que se iba a perder para siempre. La estrechó con fuerza contra su cuerpo, de
manera que las manos de ella quedaron atrapadas entre ambos. No importó, porque
la lengua de Camilo no dejaba de acariciar la suya. Inmediatamente, sintió que se
le hacía un nudo en el estómago. Entre las piernas, sintió calor y humedad; su
cuerpo deseaba explotar. Hizo girar las caderas, haciéndose entrar en contacto
con la erección. El deseo se hizo más caliente y acelerado. Camilo se apartó un poco y bajó la cabeza para poder besarle el cuello. Se detuvo
un instante en el punto sensible de debajo de la oreja y empezó a
mordisqueársela y a lamérsela, hasta que el cuerpo de Susana vibró de deseo.
Entonces, pasando su mano por la espalda de ella, le bajó la cremallera del
vestido, dejando que este, cayera al piso.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario