martes, 11 de junio de 2013

Capítulo 013

Al día siguiente, Andrés estaba esperando a Camilo para darle una noticia. Acaban de decirme que la empresa cambió de dueńo, Camilo. Se trata de un hombre joven, ingeniero como nosotros. Nos va a llamar uno por uno, para conocernos.
Esperare que lo haga.
Hablare de tu invento, tal vez le interese le dijo Andrés.
¿Sabes, Andrés? A veces odió mi invento, pues tengo esperanzas en el y, a la vez, me ha provocado frustraciones.

Cuando Pablo Aguirre conoció a Camilo, este le habló de su invento, que sería de gran provecho para la industria automotriz. Pablo le pidió que le hiciera una demostración y quedo impresionado.
¿Sabes ingeniero? Me interesa. No se por que otros no le han hecho una oferta. Voy a pensarlo y hablare con usted mañana por la mañana. Espero que podamos trabajar juntos en eso.

Le aclaro que si la empresa me apoya le daré un alto porcentaje, pero no quiero socios le dijo Camilo.
Esta bien.
Camilo no podría creer lo que escuchaba y se lo contó Andrés.
Si esto funciona, podré ofrecerle algo a Susana le dijo ilusionado.
Deberías decírselo.
Todavía no Andrés.

Estaban reunidos en una cafetería. Felipe López escuchando a Pablo Aguirre, quien le explicaba como estaba la situación de Camilo Torres en la empresa.
Felipe le dijo, ese Camilo Torres es un hombre sumamente orgulloso. ¿Estas seguro de que lo quieres para tu hija? Mira, Pablo, tenle paciencia, por favor. Quiero saber si su invento vale la pena.
Mi hija lo adora y será la única forma de ayudarlo, pero que jamás se entere de que yo estoy detrás de su proyecto.
Sinceramente, si vale la pena. No me explico por que no lo han apoyado antes. Hay gente que no tiene visión para los negocios, pero yo si la tengo. Te aseguro que Camilo se hará rico y nosotros obtendremos un buen porcentaje de las ganancias.

Me alegra saberlo, Pablo. Se trata de la felicidad de mi hija y por ella hago lo que sea, peto si el invento de Camilo no sirve, jamás te pediría que lo ayudarás. Siguieron hablando un buen rato. Ni Felipe ni Pablo se dieron cuenta de que Camilo, quien iba a entrar en ese momento a tomar una copa, los vio reunidos y adivino lo que estaba pasando.

Entró en la oficina sumamente serio. Pablo, al verlo, pensó que algo le ocurría a Camilo. Le dio su mano y lo invito a sentarse. He estado meditando sobre su invento ingeniero Torres, y voy a hacerle una oferta que será conveniente para ambos.

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